¿Para quién nacemos y para quién vivimos?

Todos los seres humanos, desde la infancia, necesitamos que nuestros padres nos quieran, nos demuestren afecto y nos acepten tal y como somos.

Y digo “necesitamos” porque de lo contrario no podríamos sobrevivir. Si nuestros padres no nos quieren, no nos cuidarán y si no nos cuidan nuestras necesidades básicas no quedarán cubiertas y estaríamos en riesgo de morir por negligencia.

Pero una vez cubiertas nuestras necesidades básicas, tenemos necesidades emocionales que no siempre son cubiertas de la manera más sana para el individuo.

La necesidad de ser aceptado tal y como uno es es más escaza de lo que creemos. Muchos padres tienen expectativas para sus hijos, sus propias agendas profesionales y personales para la vida de sus hijos sin siquiera preguntarles qué quieren ellos para sí mismos y de la vida.

Así, muchos llevamos esta necesidad de aceptación paternal a nuestra vida adulta sin darnos cuenta de que ya no necesitamos a nuestros padres para sobrevivir.

Y aún si somos conscientes de ello, la cultura o la religión nos impiden enfrentar a nuestros padres y atrevernos a contrariar sus expectativas viviendo a nuestra manera.

Y muchos otros que optan por vivir bajo sus propias reglas terminan cortando o limitando la relación con sus padres, no sin llevar con ellos la tristeza inherente de no ser aceptados por quienes deberían amarlos incondicionalmente.

Es entonces donde tenemos que decirnos lo siguiente:

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Suena fuerte, tal vez, pero es así.

Porque tu vida es sólo tuya y desde el momento en que uno nace es un SER en su totalidad.

Aunque necesitemos comida, vestido y cuidados desde el nacimiento, nuestras necesidades no nos convierten en un ser humano individual y único, sino nuestra propia existencia.

Ninguna persona nace para nadie más que para sí mismo!

Y no nace para nada más que para andar SU PROPIO camino, vivir su vida bajo SUS TÉRMINOS y AMAR su existencia con valentía y éxtasis.

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Callad, borregos!

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Abrir la boca para decir estupideces no es, para Emiio Lledó, un buen uso de tu libertad de expresión.

Y estoy de acuerdo.

¿Qué tiene de creativo abrir la boca con el fin de repetir los mensajes del status quo?

Si lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo y nuestro pensamiento es reproducir la vida que se nos dice que hay que vivir -nacer, trabajar y morir- y repetir los mensajes que se nos dice que hay que pensar, ¿qué uso extra-ordinario le vamos a dar a nuestra vida?

Si no vamos a buscar SER LIBRES en toda la extensión de nuestras posibilidades, ¿qué vamos a hacer entonces?

¿Vale acaso la pena otro objetivo a la existencia?