Miedos que hacen vomitar y respuestas que hacen llorar

Este artículo me ha recordado a uno de mis mayores miedos:

Morir sin saber qué hacer con y en mi vida.

Dinero

Siempre supe que no quería perseguir el dinero en sí mismo ni a como dé lugar, pero fue más tarde que descubrí que quería emprender para el bien social.

En una sociedad y hogar en el que se valoraba el status y el dinero, en lo absoluto se me ocurrió pensar que una opción de vida eran las organizaciones no gubernamentales o ser defensora de los derechos humanos.

Crecí con la idea de que quien se dedicaba a asuntos sociales era un “muerto de hambre”.

¿Pero acaso alguien me habló de los “muertos de espíritu”?

Sé de gente “exitosa”, en el término más coloquial de la palabra, que son pobres de espíritu. Gente a la que no querría tener cerca porque sabría que de mostrarme aprecio sería solo por el potencial beneficio para sí mismos que verían en mi.

Sé que no estarían en mi vida para quererme, sino para explotarme.

Conocimiento

Me interesaba el conocimiento y lo perseguí hasta tener una vida académica para darme cuenta de que no era así como quería vivir el resto de mi vida.

No tengo el más mínimo interés en hacerme experta en un tema hiper-específico para el cual no se ha encontrado aún utilidad alguna.

Auto-conocimiento

Pero hay otro tipo de conocimiento que siempre me ha interesado y que si bien he explorado por mi cuenta nunca se me ocurrió pensar que podría ayudar a otros a tenerlo también: auto-conocimiento.

Cuando en la universidad experimenté con la psicología, jamás me pasó por la cabeza dedicarme a ella y, sin embargo, terminé volviéndome Dra. en Neurociencias porque quería entender la mente humana.

Y si bien con la neurociencia podemos responder una gran parte a la pregunta de lo que constituye a la mente humana, aún no nos sirve para ayudar al ser humano a que “el infierno no sean los otros”.

Por ello quiero ayudar a que la gente no sufra y creo que la fuente de todo sufrimiento está en la inconsciencia con la que el hombre vive.

Reciéntemente escuché esta frase: Gente herida hiere gente.

¿Qué pasaría si dejásemos de estar heridos y por ende dejásemos de herir a los demás de cualquiera de las maneras con las que ya lo hacemos?

¿Qué sería de la humanidad si viviéramos EN PAZ?

¿En paz mundial?

¿En paz interior?

¿En una paz tan profunda que nos hiciese llorar con su belleza?

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